Testimonios
Belén está siendo mi tabla de salvación. La acumulación de problemas me tenía sumida en una tristeza total con fuertes episodios de ansiedad. En la sanidad pública me atendían un psiquiatra que sólo me mandó medicación, que me iba cambiando o aumentando, y una psicóloga que se limitaba a tener conversaciones banales conmigo. Un conocido me habló de Belén y me está cambiando la vida o, como ella dice, yo estoy aprendiendo a cambiar mi respuesta ante las vicisitudes que la vida me pone por delante. Pero es que ella me está enseñando. No me siento juzgada. Me siento entendida, acompañada y ayudada por ella. Muchas gracias, Belén.
He tenido cuatro sesiones con Belén Ávila y la experiencia ha sido excelente. Me he sentido escuchado, comprendido, no juzgado y muy cómodo. Su profesionalidad y cercanía han marcado la diferencia. Sin lugar a dudas, totalmente recomendable.
Encontrar el Grupo de Ayuda Mutua «Sanando el dolor» y a su fundadora y coordinadora Belén Ávila fue, para mí, mi tabla de salvación. Había vivido lo que se llama un «duelo anticipado» y mi hijo, afectado por un trastorno mental grave, tenía muchas papeletas para un fin prematuro. Ese FIN rondaba en mi cabeza demasiadas veces pero detrás de él únicamente veía vacío, no sólo para mi hijo sino también para mí.
Y cuando ese fin llegó, Belén, con su amabilidad, cercanía, empatía, paciencia y profesionalidad, me acompañó sabiamente y poco a poco, a llenar ese vacío, a sentir en todo a mi hijo, pero no su ausencia sino su más intensa presencia y su amor a través de las personas y cosas que él amó… y de mí misma.
¡Gracias, Belén!
Hay momentos en la vida en los que el dolor parece imposible de sostener. En medio de ese vacío tan profundo, encontrar a una profesional como Belén ha sido un verdadero regalo. Desde el primer día me sentí escuchada, comprendida y acompañada sin juicios. Su forma de trabajar, tan humana y respetuosa, me ha permitido transitar el duelo a mi propio ritmo, dándome herramientas para sostener el dolor y, poco a poco, encontrar pequeños espacios de calma.
No existen palabras para agradecer a Belén su acompañamiento tras la pérdida de mi hijo. Ha sido un gran apoyo en el duelo más difícil de mi vida.
Gracias por tu calma, por escucharme con el corazón, por entenderme sin necesidad de explicar lo inexplicable. Y gracias por tu paciencia infinita conmigo para enseñarme a volver a caminar.
Hace un tiempo tuve un proceso muy delicado en mi vida, mi delicado estado de salud me sumió en una gran depresión existencial de la que me creía incapaz de salir. Pero, gracias a Dios, dí con Belén, una gran profesional y, sobre todo, persona que me hizo empezar a ver el sentido a la vida. Gracias a ella entendí la razón de ser de todo mi problema y me devolvió la VIDA. Tan sólo tengo para ella palabras de agradecimiento.
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